miércoles, 12 de junio de 2013

Muerte al mensajero de Delfos

El ya no tan secreto club Bilderberg se reúne el pasado 9 de junio en Hertfordshire (Gran Bretaña) y tres días después la ruleta rusa de la destrucción del sistema democrático europeo apunta de nuevo a Grecia. El cierre de Elliniki Radiofonía Tileórasi (radiotelevisión pública helénica) no representa sólo el destierro al desempleo de cerca de tres mil trabajadores, es la muerte del mensajero de Delfos. Se acabó. Los ciudadanos, dormidos, asustados, acongojados, asisten  irresolutos a la destrucción de su cultura, de su sociedad, de su forma de vida y a su fracaso como colectividad. La ruleta rusa no se para en Grecia; apunta  a los países del sur de Europa -España, Italia, Portugal-, habitados por 'los africanos de la frontera' como les gusta decir a los germano-anglosajones. Europa ya no es un ejemplo de democracia; está destruyendo su esencia y lleva a su ciudadanía hacia el sistema del terror, basado en un fascismo que al día de hoy resulta difícil de concretar. La Alemania de Merkel no es la de Hitler, no incinera judíos, pero sí somete a torturas psicológicas a pueblos europeos completos.
Las muerte del mensajero de Delfos representa un ataque frontal contra el derecho a la información, un aviso a navegantes contra los periodistas rebeldes que osan atacar al poder visible e invisible, dispuesto a manejar los hilos de la sociedad futura sin que nada en el camino obstaculice su objetivo. ¿Pero que sociedad? El cuadro es fácil de pintar. Funcionarios despedidos, que posiblemente no sabrán qué hacer; jóvenes que tendrán que ocupar varios empleos para poder subsistir; pensionistas que morirán, porque no tendrán para comer, y millones de mujeres, que se han roto la espalda en sus trabajos, con una esperanza de vida mayor, serán futuras indigentes incapaces de ayudar a su familia, si la tienen. De nuevo la polarización de la sociedad. Los ricos, las familias de renombre se han hartado de que la clase media utilice, en calidad de ciudadano, sus carreteras, sus aceras y sus jardines, y si lo hace que sea como criado o esclavo. Y no habrá periodistas a los que recurrir, porque el mensajero de Delfos ha muerto. Club Bilderberg 5, Europa 0.




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